Conferencia de París: rechazo de Israel y estímulo para los palestinos

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El Gobierno de Israel y la Autoridad Palestina tienen expectativas radicalmente opuestas de la conferencia de paz que se celebra hoy en París y mientras el primero trata de impedir cualquier solución impuesta desde el exterior, el segundo espera una intervención internacional concreta a favor de un Estado palestino eludiendo las negociaciones bilaterales directas y los compromisos que esto implica.

La Conferencia, en la que se esperan representantes de 70 países, ha despertado el temor en Israel de que la comunidad internacional vuelva a aunar sus esfuerzos para condenar los asentamientos y fijar los parámetros para un Estado palestino fuera de la mesa de negociaciones.

“Una cosa sabemos seguro: esta no es la manera de conseguir un acuerdo de paz”, dijo la viceministra de Exteriores, Tzipi Hotovely, para quien crea “una ilusión muy dañina en el lado palestino: la de que puede conseguir lo que quiera sin hablar con Israel”.

Y recuerda que el primer ministro, Biniamín Netanyahu, ha invitado a “negociaciones directas” al presidente palestino, Mahmud Abbás, en decenas de ocasiones.

“El canal bilateral ha fracasado. Lo ha intentado EEUU, también el Cuarteto. Pero hay un ocupante que no quiere hablar, solo quiere dictar. Hay que involucrar a más países”, arguye Majdi Jaldi, asesor diplomático de Abbás.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ve la conferencia como “una oportunidad” y pide a la comunidad internacional que se comprometa con sanciones a Israel.

“Si la ocupación no tiene costes, obviamente que (Israel) no le pondrá fin”, dijo en Ramallah Mohamed Shtayeh, miembro del Comité Central de la OLP.

Los palestinos creen que París debe ser una “extensión” de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, que en diciembre condenó los asentamientos israelíes en Judea y Samaria (Cisjordania) y los barrios judíos de Jerusalén oriental.

“Nos gustaría ver un compromiso para el cumplimiento de las resoluciones, un mecanismo y calendario para acabar con la ocupación (…) no sólo a nivel de lenguaje, sino con acciones”, señaló.

Ni israelíes ni palestinos participarán en la conferencia, aunque después de celebrarse Abbás mantendrá una reunión con su homólogo francés, François Hollande, para que le informe de lo debatido.

Jaldi argumenta que, de no tener éxito la conferencia, en la que pidió fijar un calendario de “seis, nueve u doce meses” para que las partes concluyan un acuerdo, “el próximo año podríamos estar hablando de la solución de un estado”, dadas las aspiraciones colonizadoras y anexionistas de influyentes políticos en el Gobierno de Netanyahu, entre ellos el ministro Naftalí Bennett.

Para Israel, la internacionalización del conflicto es inaceptable por el peso de los países árabes y la parcialidad de los organismos como la ONU o la UE.

“Es una conferencia manipulada por los palestinos con el auspicio francés para adoptar posiciones más anti-israelíes”, declaró públicamente Netanyahu, para quien “aleja la paz”, y aseguró que su gobierno no se sentirá vinculado con las decisiones o resoluciones que salgan de allí.

En un intento de tender puentes entre ambos, el jefe de la diplomacia gala, Jean-Marc Ayrault, ha publicado un artículo titulado “¿Por qué hemos convocado la conferencia de paz de París?” en el diario Haaretz.

En él apela a dos razones fundamentales: las numerosas crisis en la región, que “han creado nuevas amenazas a la estabilidad de la región”, y a que un mayor retraso en las negociaciones “intensifica la frustración y el odio entre las partes”.

“Creer que Oriente Medio puede llegar a la estabilidad sin resolver su conflicto más antiguo es una ilusión (…) Si no tratamos de resolverlo sólo alimentará el radicalismo y la violencia”, escribe.

Pero asegura, en un guiño a Israel, que en París “no se tratará de imponer una solución”, porque la comunidad internacional está convencida de que “sólo israelíes y palestinos pueden elegir su destino común”.

Un destino, el de los “dos estados”, que Ayrault ve peligrar por la “ausencia de negociaciones en seis años”, una situación de “statu quo” que no deja de ser una “ilusión” porque “en la práctica los palestinos ven que su futuro Estado se empequeñece a la par que crecen los asentamientos sin precedente, arraigando aún más la ocupación”.

En ese sentido, un borrador del texto publicado por Haaretz incluye la exigencia de que políticos o voces oficiales que rechacen la solución de dos estados sean desautorizados.

EFE y Aurora

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