La Obediencia

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La Biblia tiene mucho que decir acerca de la obediencia. De hecho, la obediencia es la esencia de la fe cristiana. Jesús mismo fue “obediente hasta la muerte” (Filipenses 2: 8)Para los cristianos, el acto de tomar nuestra cruz y seguirlo (Mateo 16:24) significa obediencia. La Biblia deja en claro que mostramos nuestro amor por Jesús al obedecer en todas las cosas: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

¿Por qué es importante la obediencia a Dios?

La obediencia a Dios demuestra nuestro amor por Él (1 Juan 5: 2-3), demuestra nuestra fidelidad a Él (1 Juan 2: 3-6), lo glorifica en el mundo (1 Pedro 2:12), se abre puertas de bendición para nosotros (Juan 13:17).

La fe es necesaria para agradar a Dios (Hebreos 11: 6), y si nuestra fe es genuina y verdadera, vamos a vivir un estilo de vida caracterizado por la justicia, modelando el ejemplo para nosotros por Jesucristo. Guardamos sus mandamientos, no porque tenemos que hacerlo, sino porque queremos, porque lo amamos. Estamos capacitados para obedecer, una vez que creemos en Cristo, somos renovados. No somos las mismas personas que una vez fuimos. Como Pablo escribió en 2 Corintios 5:17, “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es;¡Las cosas viejo pasaron, he aquí son todas hechas nuevas! “

Cuando obedecemos al Señor, podemos vivir una vida de alegría, sin vergüenza,  entregados profundamente en el Señor y con confianza en nuestra esperanza eterna.“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17)Nuestra obediencia es en realidad parte de nuestra garantía de que verdaderamente conocemos a Dios (1 Juan 2: 3).

Cuando los hijos de Dios obedecen a su Padre Celestial, Él es glorificado. Jesús nos dijo que el plan es que otros puedan “ver vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16)Por supuesto, la realización de “buenas obras” requiere obediencia a Aquel que nos llama a las buenas obras. La santidad de un cristiano es un testigo fuerte de que Dios está obrando en el mundo.

“Bienaventurados todos los que temen al Señor, que caminan en obediencia a él” (Salmo 128: 1)La Biblia a menudo nos dice que Dios bendice y recompensa la obediencia. Santiago 1: 22-25 dice: ” Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”Ver también Salmos 119: 1-2..

Dios es misericordioso. Si no hemos estado viviendo una vida agradable a Él, si no hemos estado siguiendo sus mandamientos, si hemos estado viviendo para Él y para el mundo, podemos ser transformados por la sangre de Jesucristo, si le pedimos perdón a Dios, y os lo dará y olvidará el pecado. Dios es glorificado cuando Él extiende el perdón, porque está escrito: “Pondré mis leyes en sus corazones, y las escribiré en sus mentes....de Sus pecados y actos fuera de la ley no me acordaré más “(Hebreos 10: 16-17).

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