La Unión Europea (UE) en las profecías bíblicas

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Drapeau sur carte d'Europe

La salida de la Gran Bretaña de de la Unión Europea (UE), es el primer paso del cumplimiento profético  que nos indica que esa organización internacional formada por 28 países  irá reduciendo su número hasta llegar a diez y  que su destino, según las  profecías  bíblicas, es que será  gobernada por un personaje siniestro  que ha sido identificado como el anticristo, de lo  que nos habla el profeta Daniel  y el apóstol Juan en el Apocalipsis, la revelación que éste último recibió de Jesucristo en la isla de Patmos.

Esa decisión de este país europeo,  es  considerada  un terremoto político, tanto para Reino Unido como para la UE, y puede tener efectos muy profundos para todos los países implicados, que entran en un territorio inexplorado.

Qué es el Brexit y cómo puede afectar a Reino Unido y a la Unión Europea. Un Reino (des) Unido: las fracturas que deja en evidencia el triunfo del Brexit.

Las primeras consecuencias ya se hicieron sentir: El anuncio de dimisión del primer ministro británico, David Cameron, que se concretará antes de octubre y la caída abrupta de la libra esterlina a su nivel más bajo desde 1985.

Los líderes de la UE expresaron tristeza y preocupación, mientras los representantes de partidos nacionalistas y de extrema derecha de todo el continente han celebrando la decisión británica y llamado a celebrar referendos similares en sus respectivos países. El mundo reacciona al Brexit con la extrema derecha pidiendo referendos en otros países de la Unión Europea.

Es la primera vez que un país decide dejar la UE desde su creación, en 1992 (como antecedente solo existía el caso de Groenlandia, un territorio de 56.000 personas, que abandonó la Comunidad Económica Europea -predecesora de la UE- en 1985).

La próxima división de Europa es un hecho, lo podemos saber por las profecías de las Sagradas Escrituras, que además claramente indican que serán 10 países los que conformen la nueva “poderosa” unión europea, el nuevo Imperio Romano  restaurado, el cuarto imperio profetizado por el Profeta Daniel (Daniel  2).

Esa división y esa nueva conformación en diez naciones no resultan nuevas ni inquietantes para los estudiosos de la Biblia. Lo interesante es constatar que últimamente se están teniendo encuentros a puerta cerrada para comenzar a tejer la “posible” unificación de Europa del norte justamente en diez naciones, como la reunión de la que informó Reuters el 9 de noviembre de 2011, en la que “funcionarios alemanes y franceses discutieron sobre un cambio radical para la Unión Europea que podría evolucionar hacia una más integrada y potencialmente más reducida zona euro”.

Dice San Juan en el Apocalipsis  13:1: “Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos”. Los diez cuernos, siendo el “cuerno” en lenguaje bíblico la representación de una potencia, de un país, son las diez naciones que habrán de coaligarse para formar el nuevo Imperio Romano, cuarto imperio de Daniel. La bestia surgida del mar representa al Anticristo y a su gobierno mundial, a quien los diez presidentes cederán su poder una vez acordada la nueva unión europea. Las siete cabezas es el poder de la Iglesia, concentrado en la ciudad de las siete colinas, Roma, la cual sufrirá un cisma: un Papa legítimo, y al mismo tiempo un antipapa que apoyará y validará el gobierno mundial del Anticristo (2 Tesalonicenses  2:7). Posteriormente la destrucción de Roma (Apocalipsis  18, 15).

De todo lo que está sucediendo es ya un imperativo afirmar el fracaso del experimento de 13 años del Euro, el cual desesperada e inútilmente lucha por sobrevivir. Desde luego, el plan de ampliar los miembros de 27 a 35 en la década siguiente es ya un sueño  del que todos se burlan y nadie se atreve siquiera a mencionar.

Cómo se irá conformando el “corazón” de la nueva Europa es algo que se tendrá que ir viendo gradualmente pero, por las Escrituras, podemos conocer ya el fin a que llegará ese proceso. Existen ya propuestas de la Comisión Europea para comenzar con sanciones y monitoreo de presupuestos a los países de la periferia. Luego seguirá la división de tipo más formal y delimitada.

Cuando el profeta Daniel (Daniel  2: 40) visualizó el último imperio del mundo, el cuarto después de Babilonia, Grecia y Roma, y que San Juan precisó serán diez naciones, las visualizó como “hierro mezclado con barro”. Es decir, esas diez naciones aparentarán una gran fortaleza (el hierro), pero estarán conformadas sobre una realidad muy endeble (el barro), al tratarse de naciones con características culturales, lingüísticas, políticas y sociales muy distintas y, lo que es peor, sobre una ideología inmanentista muy frágil y artificial.

Claramente lo dijo Gabriel al Profeta Daniel: “Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro”. Eso nos revela que “el corazón” de la nueva unión europea se prestará para simular ante el mundo una alianza poderosa y unificada, mientras que cada uno seguirá persiguiendo sus propios intereses.

El falso mesías, el Anticristo, que en su momento se erigirá sobre esas diez naciones por acuerdo, tratará de controlar al mundo entero imponiendo desde allí, con el apoyo de Jerusalén y de El Vaticano por el aspecto religioso, un nuevo sistema económico y social, con un sofisticado mecanismo injertado que será imprescindible para que cualquiera pueda comprar o vender (Apocalipsis  13, 17).

Pero el destino de ese aparentemente “fuerte” imperio que intenta imponerse al mundo y que tratará de someter a los hombres incluso en su ideología, sus valores y sus creencias religiosas, será aniquilado por intervención divina en la Parusía, retorno glorioso de Jesucristo que acontecerá siete años después de que la nueva unión europea se haya conformado.

A diferencia de los tres imperios anteriores, el Imperio Romano restaurado será destruido directamente por Jesucristo. A Daniel le fue revelado bajo la figura de una enorme roca “no cortada por mano humana”, es decir de origen divino (Daniel 2: 34 y 45), que golpeó y desmenuzó la unión formada por el hierro mezclado con el barro, lo que causó que la enorme estatua se desmoronara. Ese acontecimiento será operado directamente por Jesucristo en su Parusía, y es San Juan el que nos dice en qué lugar y en qué situación histórica concreta se dará la derrota del Anticristo por parte de Jesús: en el Valle de Armagedón (Apocalipsis  16: 13-16), y al final de los siete años del gobierno mundial del Anticristo y de su nuevo Imperio Romano restaurado.

El nuevo sistema del Anticristo (cuarta bestia de Daniel o “bestia salida del mar” de San Juan) llevará al mundo al borde de su total destrucción, pero Cristo prometió volver para salvar al hombre de su ruina y establecer su Reino de paz, justicia, amor y santidad verdaderas sobre todas las naciones. Esa es la buena noticia de todo esto.

Pongamos los ojos sobre lo que sucederá en Europa en los próximos meses. Esto es algo más cercano de lo que muchos puedan suponer.

Fuente: NoticiasSin

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