El catolicismo Romano y la Biblia

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La Iglesia Católica Romana a estado confundida con el verdadero cristianismo Bíblico. Existen muchas diferencias claras y graves entre las dos entidades. ¿Cuáles son las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana que la distinguen del cristianismo bíblico? Largos libros se han escrito acerca de este tema.

Este análisis no es para ofender a los amigos católicos, sino para señalar cuan grande es la diferencia entre el verdadero Evangelio de Jesucristo y la doctrina Romana. Por eso cada individuo necesita estudiar lo que enseña la Biblia, la Palabra infalible de Dios.

Qué el catolicismo romano enseña y que enseña la Biblia:

Catecismo: La justificación se recibe primero por el bautismo. (1262-1274).
La justificación se recibe por medio de la fe, sacramentos y buenas obras (1247-1249).
Biblia: El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley (Ro.3:28). Dios justifica al pecador quien cree (Ro. 4:5). Las buenas obras son el resultado de la salvación, su resultado es el deseo de hacer buenas obras.

Catecismo: La salvación de los resultados del pecado es un proceso que dura toda la vida (161-162, 1254-1255).
Biblia: La salvación es un suceso único y de una vez, cuando el pecador acepta a Jesucristo como su salvador. En ese momento Dios nos declara justificados. (Ro. 5:9).

Catecismo: El hombre consigue su salvación junto con la gracia, por medio de la fe, buenas obras y participación en los sacramentos de la iglesia (183, 1129, 1815, 2002).
Biblia: La salvación es por medio de la fe, por la gracia, no por obras (Ef. 2:8,9).

Catecismo: La gracia se gana con buenas obras (2010, 2027).
Biblia: La gracia es un regalo gratis – sin obras ni mérito (Ro.11:6).

Catecismo: El sacerdote puede perdonar los pecados actuando como un juez (1442, 1461).
Biblia: Solo Dios puede perdonar los pecados (Mr. 2:7).

Catecismo: Aunque el pecado se confiesa y es perdonado, el castigo temporal según la cantidad de los pecados no sale (la enseñanza de purgatorio) (1472-1473).
El purgatorio después de la muerte se necesita, para que el pecado sea reconciliado por completo y que el alma sea limpia (1030-1031).

Biblia: Dios perdona los pecados completamente (Col.2_13, Is. 43:25).

Catecismo: Las facilidades especiales declaradas por la iglesia ayudan al pecador acortar el tiempo del purgatorio (1471-1473). (Los muertos también pueden recibir la facilitación si por ejemplo un familiar vivo lo consigue con su obra. Estas obras incluyen por ejemplo un viaje de peregrinación declarado por la iglesia a un cierto destino). 

Biblia: Jesús salvó a los que creen en Él por su sangre de una vez – no se necesita declaraciones eclesiásticas adicionales (Ap. 1:5, Heb. 9:12,14,28).

Catecismo: Nadie puede decir por cierto que esta salvo para la vida eterna (1036, 2005).
Biblia: Un creyente sabe que es un heredero de la vida eterna por la promesa de la Palabra (1.Jn. 5:13). 

Catecismo: La vida eterna es un premio merecido (1821, 2010).
Biblia: La vida eterna es un regalo gratis dado por Dios (Ro. 6:23).

Catecismo: La Iglesia Católica es absolutamente necesaria como intermediadora de la salvación (846).
Biblia: La salvación es únicamente por medio de Cristo Jesús – solo hay un mediador (He. 4:12, 1 Tim. 2:5).

La misa – la comunión

eucaristiaCatecismo: En la misa el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre verdadera de Jesús (1373-1377).
Jesús está verdaderamente presente en cuerpo y sangre en el pan de la misa y en el vino (1374, 1377).
Biblia: El pan y el vino son el símbolo del cuerpo y sangre de Jesús
 (1 Cor.11:23-25).

Catecismo: El pan y el vino santificado ayudan a conseguir la vida eterna (1392, 1405, 1419).
Biblia: El pan y el vino son ejemplo que nos ayuda a recordar lo que Cristo hizo (Lc. 22:19).

Catecismo: La Eucaristía es un sacrificio porque representa (= hace presente) el sacrificio de la cruz (repetido) (1085, 1365-1367).
Biblia: El sacrificio de la cruz es un suceso histórico que fue una sola vez, que no se repite. (Mr. 15:21-41).

Catecismo: El sacrificio de la cruz se repite en el sacrificio de la misa (1323, 1382).
Biblia: El sacrificio de la cruz está cumplida (Jn. 19:30, Heb. 9:28).

Catecismo: La misa es un sacrificio sin sangre, por lo cual se expia pecados de los vivos y de los muertos (1367, 1371, 1414).
Biblia: Sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados (Heb. 9:22, Lev. 17:11).

Catecismo: La iglesia continúa sacrificando a Cristo (en la misa) para la salvación del mundo (1323, 1382, 1405, 1407).
Biblia: La misión de la iglesia de Cristo es declarar el sacrificio del Señor, que es la base de la salvación (1 Cor. 11:26).

La virgen Maria

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Catecismo: Maria era libre del pecado original desde su nacimiento (490-492).
Maria, “completamente santa”, vivió una vida sin pecar (411, 493).
Biblia: Maria, heredera de Adán, nació en pecado como todos (Sal. 51:5, Ro. 5:12).

Catecismo: Maria era virgen antes y después del nacimiento de Jesús y también durante el nacimiento (496-511).
Biblia: Maria era virgen hasta el nacimiento de Cristo (Mt. 1:25). Más tarde dió a luz otros hijos (Mt. 13:55-56, Sal. 69:9).

Catecismo: Maria es Madre de Dios (963, 971, 2677).
Biblia: María era madre terrenal de Jesús (Jn. 2:1).

Catecismo: Maria es Madre de la Iglesia / congregación (963, 975).
Biblia: María es miembro de la iglesia de Cristo (He. 1:14, 1 Cor. 12:13,27).

Catecismo: Maria es Salvadora, tenía parte en la obra salvadora de Cristo (618, 964, 968, 970).
Biblia: Solo Cristo Salva, solo Él sufrió y murió reconciliando los pecados (1 P. 1:18-19).
 
Catecismo: Maria fue tomada al cielo sin ver la muerte (966, 974).
Biblia: María murió y su cuerpo se convirtió en polvo (Gn. 3:19).

Catecismo: Maria es intermediaria y ora por nosotros y podemos traerle nuestras preocupaciones y pedidos (968-970, 2677).
Biblia: Jesús es el único intermediario entre nosotros y Dios (1 Tim. 2:5, Jn. 14:13-14, 1 P. 5:7).

Catecismo: Nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, “la hora de nuestra muerte” (2677).
Biblia: En la hora de nuestra muerte nuestra confianza y esperanza está solo en Cristo (Ro. 10:13, He. 4:12).

Catecismo: Dios ha elevado a Maria “la Reina del cielo y la tierra”. A ella le pertenece la alabanza (966, 971, 2675).
Biblia: Solo el nombre del Señor hay que alabar, solo Él está elevado sobre el cielo y la tierra (Sal. 148:13).

Autoridad

Catecismo: Pedro era la cabeza de los apóstoles (552, 765, 880).
Biblia: Cristo era y es la cabeza de los apóstoles y de toda su congregación (Jn. 13:13).
 
Catecismo: Los obispos son herederos de los apóstoles y sus seguidores (861-862, 938).
 Biblia: Apóstoles no tienen seguidores – los apóstoles fueron testigos de la muerte de Cristo (He. 1:21-22).

Pedro no tiene heredero en la Biblia

Catecismo: El Papa es el heredero de Pedro en la administración de la iglesia (882, 936). El papa es el más alto y los obispos dirigen la iglesia mundial (883, 894-896).
Biblia: Cristo dirige su congregación en el mundo (Col 1:18).

Catecismo: El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escritura, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia (los obispos en comunión con papa) (85-87).
Biblia: El Espíritu Santo es el profesor de la congregación (Jn. 14::26, 16:13, 1 Jn. 2:27).

Catecismo: La Iglesia Católica es el interprete infalible de la Palabra (890-891, 2034-2035).
Biblia: Las Escrituras en si tienen la explicación y la infalible interpretación (He. 17:11).

Catecismo: Sólo la iglesia puede y tiene el derecho de explicar la Palabra (85, 100, 939).
Biblia: Cada cristiano, con la ayuda del Espíritu Santo, tiene derecho y puede interpretar la Palabra (He. 17:11, 1 Cor. 2:12-16).

Catecismo: Papa es una autoridad infalible en su enseñanza (891).
Biblia: Solo Dios es infalible y perfecto (Prov.21:30, Sal. 8:4-5, 19:8-9).

Catecismo: Las Escrituras y la tradición de la iglesia, son la Palabra de Dios (81, 85, 97, 182). Ellas juntas son la base de la enseñanza de la fe de la Iglesia (80, 82).
Biblia: Solo las Escrituras son la palabra de Dios: El Antiguo Testamento y Nuevo Testamento son la Palabra de Dios (Jn. 10:35, 2 Tim. 3:16-17, 2 P. 1:20-21).

 
En muchos casos, las doctrinas de la Iglesia Católica se adoptaron lentamente durante muchos años, cuando cada papa emitía decretos. La mayoría de las enseñanzas y leyes ni siquiera se basan en las Escrituras, sino en un documento de la iglesia. La mayoría de los católicos romanos se consideran a sí mismos como cristianos y no son conscientes de las diferencias entre sus creencias y la Biblia. Trágicamente, la Iglesia Católica Romana no manda a los feligreses a estudiar la Biblia, porque si eso ocurre, pues el templo se queda vacío. Dios nos manda a estudiar su Palabra y interpretarla correctamente.“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver siestas cosas eran así” (Hechos 17:11).“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).
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