Cristo murió para librarnos del infierno

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Introducción: Todos llegamos de diferentes maneras al camino de la fe en Jesucristo. En ese proceso el Señor usó a ciertas personas para que le conociéramos, tal vez algunos fuimos resistentes inicialmente el evangelio, y otros respondieron rápidamente, pero sin duda todos estamos siguiendo a Jesús hoy día por su gracia y por su misericordia…   

Cristo murió para librarnos del infierno.

Jesús dio su vida para salvarnos de la condenación eterna, Juan 5:24 “De cierto, de cierto, os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.

El ser humano pasa de muerte a vida cuando recibe a Jesucristo como su Señor y Salvador, su espíritu muerto a causa de sus delitos y pecados es vivificado por Jesús cuando la persona reconoce sus pecados, es consciente de que sólo el Señor lo puede librar de la condenación eterna y le entrega su vida.

La vida eterna encierra un conjunto de cosas, es ser librados del infierno, es conocer a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, es recibir de Dios vida en el espíritu, es recibir la naturaleza divina (pues somos hijo de Dios), es saber por la palabra de Dios que estaremos para siempre con él y disfrutaremos de todos los beneficios que esto implica.

Vida eterna es la que el Señor Jesucristo conquistó en la cruz del calvario y vino a darnos, es esa capacidad sobrenatural para hacer la voluntad de Dios aquí en la tierra y caminar en victoria sobre los poderes de las tinieblas.

El cielo y el infierno son lugares reales, Lucas 16:22-25.

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por lo ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno… y dijo: envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama…”.

Para muchos estos destinos son fantásticos, no existen, son resultado de la imaginación humana. Precisamente creo que este ha sido uno de los mayores engaños del diablo a la humanidad, pues sin infierno no hay de que salvarse, y las personas pueden vivir desordenadamente sin tener que dar cuenta al Creador Dios Todopoderoso.

Pero es interesante que de todas las veces que se usa la palabra “infierno” en el Nuevo Testamento (25 aproximadamente) fue Jesús quien más la usó y predicó (18 veces), lo que nos dice que para Jesús es fundamental que el ser humano conozca esta verdad, pues la ignorancia no salva a los hombres, el salvador es Jesucristo nuestro Señor.

El infierno es un lugar horrible, no fue diseñado para el ser humano, sino para el diablo y sus ángeles, dice la Biblia. Es un lugar de densas tinieblas (tanto que se pueden palpar), el fuego que hay allí nunca se apaga, el gusano que causa tormento allí nunca muere, el olor a azufre y el hedor es horrible y permanece para siempre.

Pero el mayor tormento allí no son estas cosas, sino el vacío total de Dios, su presencia no está en aquel lugar, solo existe un continuo tormento y dolor, es la condenación eterna en toda su fuerza. Es el más horrible destino, del cual el Señor Jesucristo nos libra.

La Biblia nos dice que el hombre rico pidió que enviaran a Lázaro a su familia para que les testificara de manera que no fueran a aquel terrible lugar de tormento, pero le dijeron: “no es posible salir de este lugar”.

Sembremos la semilla del evangelio, y Dios nos usará a nosotros o a otras personas que llevarán el evangelio a nuestros familiares, no dejemos de orar por ellos, pues la Biblia nos dice: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y toda tu casa”.

Escrito por pastor Gonzalo Sanabria.

 

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