Dios es nuestro fiel proveedor

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Introducción: El pueblo de Israel tuvo que crecer en su fe y confianza en Dios, las dificultades del camino por el desierto y sus enemigos provocaban a veces la duda y la murmuración.

Pero la Biblia nos dice: “Sin fe es imposible agradar a Dios”, entonces fortalecer la fe no sólo es importante para alcanzar las bendiciones del Señor, sino para agradar su corazón…

Dios es nuestro fiel proveedor

Aún en el peor desierto, no falta la provisión de Dios. Josué 5:11-12.

“Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó al día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año”.

El pueblo de Israel está a punto de iniciar su conquista de la tierra prometida, han caminado cuarenta años por el desierto y nunca faltó el maná todo el tiempo de su peregrinaje. A pesar de todo lo sucedido por el desierto, la fatiga, la queja, la rebelión, los deseos de volver atrás, etc, nunca faltó el maná, el pan del cielo.

Dios prometió cuidar de ellos por el desierto y él cumplió. Hubo batallas (como la guerra contra Amalec, pero Dios les dio la victoria), días difíciles donde el agua se agotó (pero Dios les dio a beber agua de la roca), el gran error de adorar al becerro de oro, y muchos otros obstáculos y equivocaciones, pero Dios trató con su pueblo y los cuidó, nunca los desamparó, porque él es fiel y bueno.

Dios nos lleva a nuevas bendiciones. El versículo once nos dice que comieron del fruto de la tierra y espigas nuevas. En aquel momento dejó de caer el maná que por cuarenta años había descendido del cielo para alimentar al pueblo, ahora comen del fruto de la tierra prometida, y espigas nuevas.

Aquellos frutos que nunca antes habían comido (pues su alimento fue por cuatrocientos años lo que los egipcios les daban) y esas espigas nuevas de la tierra de Canaán nos habla de lo nuevo que Dios siempre tiene para su pueblo.

El desierto y el maná fueron un periodo, una etapa en la que Dios estaba formando el carácter de su pueblo y la fe de ellos. Su corazón estaba siendo probado para ver si habían de confiar en Dios y obedecer sus mandamientos.

Así mismo nuestra vida pasa por tiempos de prueba y formación, el objetivo de Dios es que nuestro carácter sea cada día más como el suyo, y nuestra fe sea firme y genuina en sus promesas. Pero, él mismo nos fortalece y ayuda para llevarnos al destino que nos ha preparado.

Es necesario confiar en el poder de Dios y en su buena voluntad, él sabe lo que hace y tiene preparadas para nosotros las mejores bendiciones.     

Escrito por pastor Gonzalo Sanabria.

 

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