¿Edificar Solo o con Dios?

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Edificar tiene un significado muy amplio en lo material, pero también en lo espiritual; en nuestra vida hay cosas que nos edifican y otras que no, existen claramente proyectos en nuestra vida que queremos edificar y llevar adelante. Y por supuesto, nos dedicamos a edificar nuestro hogar, pero ¿Podemos hacerlo solos? El autor del salmo 127, nos aconseja claramente:

“Si Jehová no edificare la casa,  En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad,  En vano vela la guardia. ” (Salmo 127:1)

En muchas ocasiones tenemos planes perfectamente trazados, los recursos dispuestos, todo muy bien cronometrado; pero lamentablemente nos encontramos dando vueltas en círculos, una y otra vez, y en el mismo lugar donde comenzamos. La pregunta es, cuanto estamos tomando en cuenta a Dios en nuestros planes, en nuestros proyectos.

Hace algún tiempo discutíamos acerca de comenzar bien el camino, y no que nos encontrásemos con Dios a la mitad de él, sino empezarlo juntos. Edificar, va mas allá de eso, es además de caminar también trabajar en conjunto con el Señor; Dios conoce los anhelos de nuestro corazón, y sabe que es aquello que queremos, incluso antes que lo digamos (Salmos 1:6).

Tengamos en cuenta a Dios, como parte integral de sus proyectos; como partícipe de un nuevo pacto, no podemos actuar de forma ajena e ignorar que Dios también tiene planes para nuestra vida ¿Estamos dispuestos a dejar de lado nuestros propios anhelos por completo, y en su lugar que sean los planes de Dios los que se cumplan en nuestra vida? De ser así, seguramente saldremos ganando, porque Dios tiene grandes planes para nuestra vida. A través del profeta Jeremías el Señor nos dice:

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. ” (Jeremías 29:11)

Podemos encontrar, que para muchas personas puede ser un poco chocante esto, renunciar a lo que más anhelo, por los nuevos planes que Dios tiene para mí; lo que ocurre es que en ese periodo de renuncia, también obra una acción de entrega, y de esta manera Dios no quiere destruir tus sueños ni quitarte aquello que tanto anhelas, sino que desea multiplicarlo y dárnoslo en una forma mucho mejor, y con un beneficio imperecedero que es la vida eterna; tal como nos dice en el Evangelio según Mateo:

“Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. ” (Mateo 19:29)

Aliarnos con Dios para edificar nuestros sueños, siempre será un proyecto que con seguridad nos llevara a un buen puerto; no importa como luzcan nuestros planes, tal vez tengamos el presupuesto exacto y todos los cálculos hechos; pero andando el camino solos, y deseando construir a “nuestra propia imagen y semejanza” no nos exime del gran riesgo de fracasar, Dios no desea que fracasemos.

Juntándonos con el Señor, siempre estaremos con el equipo ganador; el nos guiara en tomar las decisiones correctas, el nos guía, abre y cierra las puertas adecuadas, y se queda con nosotros durante todo el proceso, hasta que nuestra obra, sueño, proyecto este completado.

Confía hoy tu camino a Dios, aunque tu corazón sienta desmayar, permítele hablar por un momento a tu vida, y recordarte que están recorriendo el camino juntos, y que la obra que El ha empezado, no descansara hasta verla terminada (Filipenses 1:6).

Autor: Antonio Gambin

 

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