Más tensión entre Estados Unidos, Siria y Rusia

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La Biblia es clara y nunca se equivoca. En el evangelio según San Mateo, capítulo 24, versos 6 y 7 se dispone lo siguiente: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares”.

Otra vez un tuit de Donald Trump ha desatado la tensión global. El presidente de Estados Unidos escribiría un la red social Twitter lo siguiente:

“El presidente Bashar al-Assad de Siria no debe atacar imprudentemente a la provincia de Idlib. Los rusos y los iraníes cometerían un grave error humanitario al participar en esta potencial tragedia humana. Cientos de miles de personas podrían ser asesinadas. No permitan que eso suceda!”

El mensaje de la Casa Blanca cayó en saco roto en Rusia, que apoya la ofensiva general contra “el nido de terroristas” en que se ha convertido, según un portavoz de la Presidencia rusa, el bastión rebelde.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG que cuenta con una red de información sobre el terreno, confirmó al mediodía de ayer que los bombardeos aéreos sobre Idlib, interrumpidos desde el 15 de agosto, se habían reanudado. Después de haber concentrado tropas y armamento en las últimas semanas, el Gobierno de Damasco ha asegurado que pondrá en marcha una “ofensiva programada en varias fases” contra la provincia rebelde, fronteriza con Turquía en el noroeste del país.

El Ejército leal al presidente Bachar el Asad y sus aliados no solo hacen frente a las advertencias de la Casa Blanca. Las tropas turcas ocupan gran parte del norte de Siria y han destacado puestos de observación en torno al feudo de la oposición. Ankara reforzó ayer sus defensas con carros de combate y envió vehículos de transporte de tropas para sellar la frontera. Naciones Unidas ha alertado de que hasta 800.000 refugiados sirios pueden huir en masa hacia Turquía si se generalizan los combates en Idlib. Más de tres millones de sirios se han exiliado en territorio turco desde 2011.

El jefe del Estado Mayor conjunto de las Fuerzas Armadas de EE UU, general Joseph Dunford, secundó ayer la advertencia de Trump. El jefe militar del Pentágono rechaza la ofensiva militar general sobre la provincia de Idlib, donde se han atrincherado cerca de tres millones de civiles —la mitad de ellos desplazados desde antiguos bastiones de la oposición— junto a unos 30.000 insurgentes, de los que una tercera parte son considerados yihadistas afiliados a Al Qaeda. Hayat Tahrir al Islam, heredera del Frente al Nusra, es la milicia hegemónica. Otros grupos insurrectos, como el Frente de Liberación Nacional, están apadrinados por Ankara.

Dunford —curtido al mando del cuerpo de marines en las guerras del Golfo, Irak y Afganistán— recomienda a las fuerzas sirias y rusas que concentren la batalla en operaciones antiterroristas, planificadas a menor escala, contra los focos rebeldes. “Si se lanza una gran ofensiva militar, es de esperar que se produzca una crisis humanitaria, y eso es algo que debe ser evitado”, advirtió el general estadounidense, citado por Reuters durante una visita de trabajo en Atenas.

El secretario de Defensa, Mike Pompeo, ya había alertado de que una ofensiva gubernamental constituiría “una escalada peligrosa”. La embajadora de EE UU ante la ONU, Nikki Haley, trazó en las redes sociales una línea roja ante los nuevos movimientos militares: “Todos los ojos están puestos en las acciones de El Asad, Rusia e Irán en Idlib. Armas químicas, no”.

En medio de la tensión en el Mediterráneo Oriental, el mediador de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, llamaba desde Ginebra a las grandes potencias a evitar un nuevo “baño de sangre” y a afrontar el “momento de la verdad” de buscar una salida política a la interminable contienda civil. De Mistura ha descartado por ahora la reanudación de las conversaciones de paz, que se estrellaron hace un año contra su enésimo fracaso, y plantea el umbral negociador más modesto de una reforma constitucional pactada para una eventual posguerra.

Por su parte, El Ejército de Israel ha atacado más de 200 objetivos en territorio sirio en los dos últimos años, según informó un alto oficial citado por el diario Haaretz. Las operaciones, en las que se han lanzado 800 misiles y proyectiles, se han concentrado en instalaciones, arsenales y convoyes de armamento iraníes o de las milicias chiíes, como la guerrilla libanesa Hezbolá, también aliadas del régimen de Damasco.

Las incursiones israelíes en el vecino país árabe han tenido como diana a yihadistas afiliados al Estado Islámico, según reveló la misma fuente militar israelí. Las operaciones en territorio sirio comenzaron en 2013 y se han intensificado en los últimos 18 meses ante el creciente despliegue sirio.

Por último, Las tensiones entre todos estos países parecen ir en aumento. No nos cansemos de orar y ser vigilantes, nuestro Señor esta a la puerta. Cristo viene pronto.

 

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