¿Por qué tantos lideres operan sin el poder de Dios?

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Aún en estos tiempos finales, siento que la mayoría de los pastores e iglesias, estarían de acuerdo en que aún continúa existiendo una profunda necesidad de un avivamiento espiritual en nuestras iglesias. Como pastores, líderes e Iglesia, debemos tratar honestamente los deseos de Dios para que le demos nuestra plena lealtad. Hasta que no nos rindamos completamente a Él, tendremos poca o ninguna perspectiva de un avivamiento en nuestros corazones, y poco a ningún despertar espiritual en nuestra tierra. El verdadero avivamiento no es nada más y nada menos que la presencia manifiesta de Dios en nuestras vidas. Es cuando Jesús es libre de ser quien Él quiere ser, a través y alrededor de nosotros. Un pastor entregado y una iglesia entregada experimentarán un verdadero renacimiento espiritual, especialmente en estos tiempos cuando la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo está más cerca de lo que creemos o pensamos.

¡RÍNDASE A DIOS COMPLETAMENTE!

Abre tu corazón a lo que Dios quiera que hagas. El avivamiento espiritual viene cuando nos entregamos completamente a Dios. El avivamiento es la presencia manifiesta de Dios en nuestras vidas. Hasta que la iglesia de Jesucristo recupere su poder espiritual al máximo, recupere su pasión espiritual límite, esté dispuesta a pagar el precio que sea, y comience a demostrar un amor infalible por Jesucristo, permanecerá tibio, fuera de contacto, ineficaz, sin propósito, improductivo e impotente espiritualmente. Y cabe destacar, que lo que más se necesita en estos momentos es una Iglesia enchufada y llena de energía para predicar el Evangelio a toda criatura (leer Mateo 24:14)

¡DALE A JESÚS EL 100% DE TI!

A menudo suelo orar: Señor, ¡doy el 100 por ciento de mí al 100 por ciento de Ti para que el 100 por ciento de ti trabaje hasta el 100 por ciento de mí! Un avance espiritual comienza con entregarse personalmente a Dios, transfiriendo toda propiedad al único y verdadero dueño, Jesucristo. No vivimos con las manos en puños, sino con las manos abiertas. Nunca elegiremos dejar que Dios se salga con la suya si continuamos aferrándonos a nuestros propios deseos, nuestros propios sueños y nuestra propia esclavitud.

DIOS SABE LO QUE ES MEJOR PARA NOSOTROS

Necesitamos entregar nuestras vidas a Dios de la misma manera que un niño levanta sus brazos entregándose a sus padres. Rendirse a Dios es abandonar todo lo que tenemos para recibir todo lo que Dios posee. Cuando entramos a la puerta de Dios, comenzamos a escuchar a Dios hablarnos con una voz que nunca hemos escuchado antes. No es una voz dura, sino la voz de un Padre que nos espera y que con mucha paciencia espera que cada ser humano pueda arrepentirse de sus pecados para así empezar a formar parte de la Salvación de Dios. ¡Qué gran bendición!

PASTORES E IGLESIA: RINDANSE POR COMPLETO A DIOS

Dejen de estar viviendo la vida con sus propias fuerzas, afanados por las necesidades de su familia, trabajando en la vida secular y haciendo crecer el ministerio a través de la iglesia local sin el poder de Dios”(Leer 1 Crónicas 16:11). Este desafío no solo es apropiado para cada uno de nosotros en nuestra iglesia, sino que incluso puede ser digno de consideración para usted.

Lo he creído y he dicho durante años: “Pastores y líderes en general, dejen de estar contentos de vivir personalmente y ministrar diariamente sin el poder de Dios”. Esta no es la voluntad de Dios. Entreguen todo su ser al único que puede rescatar sus almas.

Pastor, entregue su vida y ministerio a Dios por completo. Iglesia, rinde todo lo que eres y ten a Dios plenamente. Sea lo que sea, pastor, y lo que sea, iglesia, ríndelo a Dios completamente. Ahora mismo. Después puede ser muy tarde. ¡Cristo está a la puerta!

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